Acciones 2018 Comisión Multisectorial Permanente de Lucha Contra la Tala Ilegal CMLTI

Autor(es):
Año:
Idioma:

El Perú es reconocido por ser uno de los países con mayor extensión boscosa en el mundo y por su altísima diversidad biológica.

La Amazonia peruana cuenta con 68 millones de hectáreas de bosques y para la gestión de este inmenso espacio, nuestra legislación contempla un primer nivel de ordenamiento del territorio, en el que más de 16 millones de hectáreas han sido designados como bosques de producción permanente, aproximadamente 15 millones de hectáreas, declaradas como áreas naturales protegidas y reservas territoriales; mientras que las comunidades nativas amazónicas cuentan con aproximadamente 10 millones de hectáreas.

Los bosques en nuestro país son objeto de fuertes presiones y amenazas. En la Amazonia, enfrentamos el serio problema del cambio de uso, ocasionado principalmente por la agricultura migratoria, cuya consecuencia
inmediata es la deforestación, el promedio anual en el trienio 2014- 2016 fue de 166,230 ha, más del doble al del trienio 2001- 2003, que fue de 78,900 ha. El 85% de la deforestación es ocasionada por muy pequeños productores, con escaso nivel tecnológico en la conducción de su actividad, ocasionando la pérdida de sostenibilidad y capacidad productiva de sus predios determinando el fenómeno de la agricultura migratoria.

Otro gran problema, es la tala ilegal de árboles con fines maderables, que contribuye a la degradación y pérdida del potencial económico de nuestros bosques, constituyéndose en un factor distorsionante para la actividad
económica del aprovechamiento maderero y el desarrollo industrial forestal en nuestro país.

Entre las principales causas podemos señalar: La alta disponibilidad de bosques sin derechos asignados y sin adecuada vigilancia, la existencia de un gran número de pequeños productores madereros que no cuentan con mecanismos que permitan su acceso formal al bosque y que generan presión de extracción maderable, la inadecuada gestión del patrimonio forestal en lo político, lo institucional y el cumplimiento de la normatividad; el cambio de uso para agricultura que deforesta y es fuente de madera ilegal y finalmente por la tolerancia del mercado a la madera de origen ilegal.

En el caso de la tala selectiva e ilegal de árboles maderables, dada la naturaleza de la actividad no se cuenta con cifras ciertas sobre su magnitud, sin embargo, tomando como base las cifras que arrojan las supervisiones
realizadas por OSINFOR, en los últimos años se observa una positiva tendencia de reducción en los volúmenes extraídos ilegalmente.
Estas tendencias positivas, son el resultado de una política forestal nacional y el accionar de un conjunto de actores del sector público y privado que apuestan por un desarrollo ordenado, legal y sostenible del sector forestal. Parte importante de ese accionar lo ejercen las entidades del Poder Ejecutivo que forman parte de la Comisión Multisectorial Permanente de Lucha contra la Tala Ilegal (CMLTI), lo cual es mostrado en el presente documento.